Pruebas en animales: ¿Cuál es la alternativa?

En las últimas décadas, el público se ha ido concienciando cada vez más sobre la crueldad y la poca fiabilidad que suponen las pruebas de cosméticos en animales.
La lucha contra las pruebas en animales comenzó en el Reino Unido en los años 70, y dio lugar a su prohibición en los años 90.
Sin embargo, en la actualidad aún se realizan pruebas en animales, y entre los que continúan presionando para que se eliminen se encuentra Lush. Nuestros fundadores se han implicado de manera activa en grupos de presión y campañas a favor de los animales durante más de 40 años, y han rehusado sistemáticamente comprar materias primas a las empresas que prueban cualquiera de sus materiales en animales para cualquier propósito.
A pesar del aumento de la sensibilización del público y de cambios legislativos claves, aún deben adoptarse plenamente alternativas a las pruebas en animales en la Unión Europea.

¿Por qué? Aunque las pruebas de cosméticos en animales se han prohibido en la UE según un reglamento, la Directiva Cosmética, aún pueden realizarse bajo la legislación de seguridad requerida por el sistema REACH de la Agencia Europea de Sustancias y Preparados Químicos.


LA CLAVE PARA UN FUTURO ALTERNATIVO
Después de más de cuatro décadas de campaña sin lograr poner fin a las pruebas en animales, y la frustración ante el continuo atrincheramiento en los datos animales, Lush lanzó una iniciativa denominada The Lush Prize.
Este premio en investigación consiste en un fondo de £250 000 para encontrar el momento ‘Eureka’, una solución innovadora que terminará definitivamente con las pruebas en animales.

Lush ha comenzado a trabajar con ganadores anteriores de este premio, como XCELLR8.

Proporcionan alternativas sólidas desde el punto de vista científico y ético a las pruebas en animales para el sector de la cosmética, ofreciendo pruebas de sustitución completas para las empresas de cosméticos y sus proveedores de materias primas.
Además, forman a investigadores y jóvenes científicos, de manera que puedan adoptar estas tecnologías alternativas y las hagan prosperar. Es este trabajo educativo el que les garantizó el Lush Prize for Training en 2013.

En la actualidad, el laboratorio está trabajando con Lush para desarrollar pruebas sin animales aún más avanzadas para cosméticos, algunas de las cuales implican la creación de modelos tridimensionales de piel humana artificial para ver la manera en que el cosmético puede afectar al cuerpo humano.
“Se trata de una herramienta muy eficaz para acabar con los experimentos en animales tradicionales”, indica la Dra. Carol Barker, fundadora de XCELLR8. “Una de las principales ventajas de estos modelos es que, debido a que son 3D, contienen todas las capas esenciales de la piel humana, incluida la barrera cutánea, que es muy importante a la hora de evaluar la función del cosmético y su seguridad. Se puede aplicar una fórmula terminada a la barrera cutánea y ver exactamente lo que ocurriría en el cuerpo”.

LOS RETOS
El reto para las empresas que producen y esperan usar alternativas no animales es que, para que organismos gubernamentales como REACH y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) las acepten, deben estar validadas científicamente. Esto significa que deben obtenerse resultados coherentes dentro y entre los distintos laboratorios. Según la Humane Society International (HSI), este es “un requisito lento y caro, que supone más de 10 años y un millón de dólares para un solo método alternativo”.
El director de Asuntos Reglamentarios de Lush, Karl Bygrave, piensa que la respuesta es dar ejemplo. “No tenemos todas las respuestas, pero estamos formulando las preguntas.

Estamos ayudando a financiar avances y descubriendo lo que es realmente seguro y lo que no. Examinamos lo que REACH pide y podemos mostrar alternativas que la OCDE ha
validado y aprobado. Estamos creando nuestro propio banco de pruebas y preparando el camino para empezar a utilizar las alternativas”.
Estas alternativas suelen ser más fiables que lo que muchos consideran pruebas en animales obsoletas, y son más rápidas, más baratas y más prácticas.
Un antiguo director de los National Institutes of Health estadounidenses, el Dr. Elias Zerhouni, cree que los investigadores han confiado demasiado en los datos animales. “Hemos abandonado los estudios de enfermedades humanas en seres humanos. Debemos volver a centrarnos y adaptar nuevas metodologías para uso en humanos, con el fin de entender la biología de la enfermedad en seres humanos”.

EL FUTURO
En el caso de los cosméticos, ¿es posible pasar de un concepto a la estantería de una tienda sin necesidad de probarlos en animales? La Dra. Barker piensa que esto puede y debe ser así: “Contamos con suficientes avances científicos ahora como para que los ingredientes o el producto final puedan investigarse de manera estricta en sistemas basados en humanos, sin utilizar ningún componente animal”.

De Victoria Gooch