Bañarse. Por la razón que sea. Sea para cuidarte y para relajarte, para poner en pausa tus dolores y preocupaciones, o simplemente para lavarte, ¡el baño tiene múltiples usos!

Bañar (verbo): Sumergir en el agua o en otro líquido, generalmente para lavar.

Bañarse. Por la razón que sea. Sea para cuidarte y para relajarte, para poner en pausa tus dolores y preocupaciones, o simplemente para lavarte, ¡el baño tiene múltiples usos!

El arte del baño se remonta a la época de los antiguos egipcios y romanos. Es mucho más que un simple método para lavarse, es también una forma de dedicarte tiempo y mimar la piel, el cuerpo y la mente.
Dice la leyenda que Cleopatra se bañaba en leche de burra para mantener su piel ultra suave, aunque es más probable que lo hiciese porque el Nilo estaba habitualmente contaminado. En un principio podríamos creer que habría sido mejor que se bañase en agua, pero de hecho el ácido láctico y las grasas de la leche tienen un efecto limpiador.

Que se bañase en leche o no es debatible. Lo único que es irrefutable es que imaginárnosla en un baño de leche nos evoca una imagen de puro lujo.

Los primeros hallazgos de baños datan del segundo milenio A.C., en un palacio de Creta. Se descubrieron también, durante unas excavaciones en Santorini, lujosas bañeras de alabastros.

Los romanos y los antiguos griegos hicieron del baño una actividad social al construir las termas, convirtiéndolo en prácticamente un arte. En aquellos espléndidos baños construidos sobre fuentes termales socializaban, regateaban y cerraban negocios.

Más adelante el baño cayó en desgracia en Europa por culpa de muchas supersticiones y no volvió a estar bien visto hasta mediados del siglo XIX.

Hoy en día ya no nos bañamos única y exclusivamente para lavarnos, también lo hacemos para oler “bien” y para transformar nuestra bañera en un lugar terapéutico, añadiendo a las aguas aceites esenciales, mantecas y sales de baño.

En 2002, Neil Morris, un psicólogo de la Universidad de Wolverhampton, condujo un estudio sobre los efectos de bañarse a diario, y descubrió que hacerlo “mejora radicalmente el bienestar psicológico general. Reduce significativamente los sentimientos pesimistas sobre el futuro y aumenta el tono hedónico, que es la sensación interna de placer.” También creía que si se hubiese continuado con el estudio, los resultados habrían sido aún más notables, “bañarte te da la oportunidad de detener el día durante unos minutos, cosa que las duchas no consiguen hacer. Se crea una combinación perfecta de aislamiento, silencio y comodidad.” De hecho, la terapia de flotación (un tipo de baño) se ha usado en Europa para aliviar dolores e inflamaciones.

Añadir aceites esenciales a nuestros baños pueden hacer de estos una experiencia aún más terapéutica y sensual. Según la aromaterapia, cada aceite tiene sus propios efectos; algunos relajan, otros revitalizan. Los más relajantes en aromaterapia son la camomila, el incienso, la rosa, el sándalo y el ylang ylang, siendo el de lavanda el que más induce al sueño. En el lado opuesto encuentras los aceites más alegres y revitalizadores, como la hierbalimón, el pipermint o la naranja. Incluso se ha demostrado la conexión que existe entre la producción de serotonina en el cerebro con el aceite de nerolí. La serotonina es conocida por sus efectos positivos en el bienestar psicológico y de hecho se la suele llamar la hormona de la felicidad.

El único problema es que permanecer demasiado tiempo bajo el agua (por muy perfumada que esté) puede secar la piel, y por eso se añaden agentes hidratantes, para así poder prevenir esos efectos.

La gama de productos de baño Lush se elabora con ingredientes hidratantes y también con aceites esenciales. Son como tratamientos de aromaterapia que puedes usar en tu propia bañera.
Las bombas de baño están fabricadas con bicarbonato de sodio, un limpiador muy suave para la piel que se ha usado de manera segura durante cientos de años. En su forma natural se conoce como nahcolita y es parte del mineral natural natrón. Se sabe que los antiguos egipcios usaban el natrón como jabón.
Lush añade al bicarbonato una gran cantidad de aceites esenciales y mantecas, usando desde la lavanda a la hierbalimón, pasando por la manteca de cacao o el aceite de aguacate. Cada bomba de baño está perfectamente equilibrada y contiene propiedades limpiadoras e hidratantes para la piel.

Está claro que uno puede divertirse y relajarse a la vez, y por eso muchas de nuestras bombas de baño cambian el agua de color y tienen purpurina, caramelos carbonatados o incluso confeti de colores dentro.

¿Y qué pasa si quieres burbujas, montones y montones de burbujas?

En esta ocasión mezclamos el bicarbonato con otro producto de cocina: el ácido tartárico. Las burbujas de baño de Lush crean muchísima cantidad de espuma, que dura y dura. Además, el agua se transforma y se convierte en un líquido increíblemente hidratante que dejará sobre tu piel un aroma alucinante; no querrás salir de la bañera.

Puedes usar sólo un poquito o deshacer la burbuja entera para un efecto el doble de impactante. ¿Quién se compraría un pastel de crema y se comería sólo la parte del bizcocho?
Una extensión de la burbuja de baño es la “bubbleroon”. Diseñada para poder usarla dos veces, crea una espuma más cremosa porque le añadimos a la fórmula un extra de aceite de coco virgen extra y manteca de karité. De esta forma la hacemos aún más hidratante y lujosa.

El producto Lush final de esta divina trilogía de la bañera es el aceite de baño. ¿Un “aceite” de baño sin envase, sólido y con aceites de aromaterapia? ¿Cómo puede ser esto posible?

Es posible. Los aceites minerales, como por ejemplo el aceite para bebés, tienen moléculas muy grandes. Los poros de nuestra piel son muy pequeños y por eso cuando nos aplicamos aceites minerales estos no penetran bien y crean una incómoda película sobre ella. Los aceites de baño de Lush están hechos con aceite de almendra y manteca de cacao, que contienen moléculas más pequeñas que pueden hidratar de verdad la piel. Algunos de ellos incluso contienen un poco de bicarbonato, de forma que puedes simplemente recostarte en la bañera y no hacer absolutamente nada mientras el agua limpia e hidrata todo tu cuerpo.

Existen por supuesto un montón de productos Lush que puedes usar mientras practicas el arte del baño, y siempre resulta divertido ir descubriendo cuáles te funcionan mejor.